Por Frank LaGard Smith

Cuando el registro histórico del Antiguo Testamento llegó a su fin, cayó el telón sobre los primeros siglos de la existencia de la humanidad. Desde Adán y Eva hasta Esdras y Nehemías, Dios se había revelado a sí mismo en los asuntos tanto de las personas como de las naciones. ¿Cuánto tiempo pasó hasta que llegó el Mesías? ¿Cuánto tiempo los judíos —de hecho, todo el mundo— debieron esperar este glorioso día prometido? De hecho, este es aproximadamente el mismo período durante el cual el registro histórico de las Escrituras permaneció en silencio. 

Pero ¿por qué debió haber tal interludio histórico? Desde luego, solo se puede especular, pero es un hecho que precedió al acontecimiento más importante de la historia de la humanidad. Quizá fue conveniente para desligar al Mesías de cualquier atadura exclusiva a esta pequeña nación hebrea a fin de que su reino fuese visto como verdaderamente universal. Tal vez la situación política en un tiempo posterior fue más favorable para la misión del Mesías. 

Se trata de un acontecimiento planeado antes de la creación del mundo. 

Es fácil pensar que, tras el exilio, todos los judíos que estaban en Babilonia regresaron a Palestina. De ningún modo fue así. Muchos judíos decidieron no regresar y todavía siguieron viviendo en Babilonia, Egipto y también en otras zonas. Los que se asimilaron a otras culturas fueron influenciados en una variedad de formas, incluso en sus creencias y prácticas religiosas. Con el idioma hebreo dando lugar rápidamente al arameo y a otras lenguas, hubo una disminución en el interés por leer la Torá, como llegó a conocerse la ley de Moisés. Ante estas y otras amenazas culturales cada vez más evidentes, los judíos más ortodoxos tomaron medidas para combatir las influencias paganas. El templo fue reemplazado por una institución conocida como la sinagoga, donde la gente se reunía para cantar, orar y considerar las leyes de Dios. 

En ese periodo, antes de la caída de las fuerzas persas bajo Darío III en la gran Batalla de Arbela, Alejandro arrasó con Siria, Palestina y Egipto. Y ya que una gran cantidad de judíos finalmente llegaron a ser ciudadanos de Alejandría, la cultura helenista griega tuvo un efecto profundo tanto en el pueblo judío como en su religión durante varios siglos. 

Junto con el dominio militar de Alejandro vino la cultura helenista, y junto con la cultura llego el idioma griego koiné. Su universalidad en los años futuros fue de inestimable valor para difundir en el mundo conocido las buenas nuevas de la llegada del Mesías. Durante los siguientes 300 años, una traducción al griego de la Torá, conocida como la Septuaginta, casi reemplazará el uso de los manuscritos hebreos. 

Sin embargo, mientras que los ptolemeos y su helenismo demuestran ventajas en muchas formas para los judíos, los seléucidas tienen una visión totalmente distinta de cómo debe usarse el helenismo. El gobernador seléucida, cuyo nombre es Epífanes, es uno de los hombres más crueles que jamás hayan ocupado un cargo en el gobierno. Comienza vendiendo el cargo de sumo sacerdote, luego construye un gimnasio para atletas desnudos, confisca propiedades, saquea el templo y sacrifica desdeñosamente un cerdo en un altar pagano que ha erigido allí. El cerdo pudo haber sido lo último que podía tolerar un grupo de judíos llamados Macabeos, bajo el liderazgo de Matatías. Comienzan una guerra de guerrillas que dura desde el año 163 hasta el 143 a.C. Los Macabeos finalmente logran una dinastía judía bajo Juan Hircano en el año 135 a.C. 

En el año 63 a. C. sucede lo inevitable. Bajo el general Pompeyo, los romanos invaden Palestina y capturan Jerusalén. En el año 27 a. C. el senado romano concede a Octavio el título de Augusto. Es este Augusto César el que obtiene el mérito por fundar el Imperio Romano con su pax romana o paz romana. Durante los siguientes dos siglos el mundo civilizado gozará de una paz sin precedentes, de una prosperidad y, en su mayor parte, de un buen gobierno civil bajo el gobierno romano. Esto hace que uno vuelva a pensar en un Dios que está obrando a través de la historia para lograr sus propósitos eternos. 

Es digno de mencionar que las sectas son tanto de orden político y cultural como religioso. Los fariseos se han vuelto amos de las tradiciones orales procedentes de los rabinos durante los últimos cuatro siglos. Están enamorados de las interpretaciones y las hipótesis legalistas que no necesariamente tienen que corresponderse con lo que dice la Torá.  

La buena nueva se inicia con el nacimiento milagroso de Jesús de una virgen de Galilea en la época de Herodes, rey de Judea. 

Ahora todo está preparado para el acontecimiento más importante de la historia de la humanidad. Se trata de un acontecimiento planeado antes de la creación del mundo. Es el cumplimiento de una promesa hecha a Abraham hace más de 2000 años. Es el cumplimiento de un conjunto de profecías respecto de un Mesías que vendría a establecer su reino... y lo más importante, es el inicio de una relación dinámicamente nueva entre Dios y el hombre. 

Dios, quien previamente se dio a conocer mediante una nación y una ley, ahora se revelará en la forma más personal posible: en la forma de un hombre. Hasta ahora las bendiciones de Dios se han reservado en su mayoría para el pueblo escogido, pero ahora estarán disponibles para todas las personas de todas las generaciones. Él es hombre, por cierto, pero también es Dios; y Él es Dios —el Dios de la creación—, pero también es hombre. Dios se rebaja para que el hombre pueda elevarse. Deja el cielo para que el hombre pueda entrar en él... las Escrituras proclaman la buena nueva acerca de la salvación de la humanidad que viene mediante la fe obediente en Jesús el Cristo.  

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El texto previo es un extracto y adaptación del Interludio Histórico (ca. 425-5 a.C), contenido en La Biblia en Orden Cronológico, editado por Frank LaGard Smith. Para obtener más información y descargar páginas de muestra, pulsa aquí.