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Vapor de vapores
Todas las metas y bendiciones terrenas, cuando se persiguen como fines en sí mismas, llevan a la insatisfacción y a la vaciedad. El Predicador u orador, el Eclesiástes, era un hombre de fe pero escéptico con referencia a la sabiduría y a las empresas humanas.
Un pacto sellado con sangre
El Nuevo Testamento registra el establecimiento del nuevo pacto, la manera de Dios para salvar a la perdida y pecaminosa raza humana. Dios prometió en el Antiguo Testamento (Jer. 31:31-34) establecer este pacto con Israel por medio del Mesías, centrándose en la vida espiritual y la redención de Israel. Sin embargo, a medida que se desarrolló el Nuevo Testamento, se hizo claro que el nuevo pacto abarcaría a toda la humanidad (Gn. 12:3; Lc. 22:20; He. 8:6-13).
La misericordia que no conoce fronteras
El Señor puso su amor sobre los descendientes de Abraham y les dio una prominencia especial, promesas de pacto y un futuro distintivo. Sin embargo, esto no era así para que la compasión y la atención de Dios solo se extendieran a Israel. Israel debía ser una luz de esperanza para las naciones, de manera que gente de toda tribu y lengua pudiera conocer la verdad salvadora del Señor.
Recuperación sin reinvención
Como todo pastor, mi oración es poder decir al final con el apóstol Pablo: «He peleado la buena batalla, he terminado la carrera, he guardado la fe» (2 Ti. 4:7). Tal como en cada período de la historia de la redención desde el nacimiento de la Iglesia en Pentecostés, ha habido preocupantes dispensaciones de transigencia que han azotado al cuerpo de Cristo. Si bien los pormenores pueden variar, en cada situación el auge y la caída de la fidelidad en la Iglesia ha dependido de los pastores, hombres a los que Dios ha comisionado para que hablen por Él y pastoreen su rebaño. Cuando ellos han fallado, la Iglesia ha seguido su ejemplo. Pero cuando han permanecido firmes en la fe, ha florecido, no solo sobreviviendo en medio de gran oposición, sino también creciendo a causa de ello.
Un plano de construcción
¿Quién no recuerda el momento exacto en que algún niño o niña de tu familia tomó un libro e intentó pronunciar sus primeras sílabas de forma independiente? Como adultos, solemos celebrar este hito como un gran logro escolar, un paso natural en su crecimiento que les permitirá abrirse camino en el mundo. Por lo general, compramos libros a nuestros niños con la noble intención de que se diviertan, se entretengan y ejerciten la mente de manera saludable. Sin embargo, lo que la mayoría de nosotros no alcanzamos a dimensionar es que las primeras palabras que un niño aprende a leer, y el contenido exacto de esos primeros libros de la infancia, producen una transformación biológica irreversible. v
El hombre de verdad
En la actualidad hay corrientes globales que intentan redefinir la identidad y naturaleza del varón. Los medios populares representan a los hombres de muchas maneras negativas. En general, describen la masculinidad como algo tóxico y hasta letal. Si cuentas un chiste respecto a la incompetencia o pereza de un hombre, te asegurarás algunas carcajadas. Si cuentas un chiste similar respecto a una mujer, la sociedad te etiquetará de políticamente incorrecto y de promotor de discursos de odio.
Maternidad e identidad
Si nos fijamos en casi cualquier encuesta realizada a las madres, veremos que la mayoría de ellas luchan con sentimientos de culpa o se sienten abrumadas. Muchas madres aman profundamente a sus hijos, desean hacer lo mejor y buscan saber con claridad qué necesitan para ser excelentes madres, pero si bien las cunas y los cambiadores vienen con instrucciones detalladas, gran parte de la labor de criar a los hijos no.
David y Saúl
Todos conocemos la historia de David huyendo de Saúl. Es uno de esos relatos bíblicos que aprendemos desde pequeños: las persecuciones por el desierto, la lealtad inquebrantable de Jonatán, los momentos en que David pudo matar a Saúl y no lo hizo. Es una historia de fe, valentía y confianza en Dios que ha inspirado a creyentes por generaciones.
Diálogo interno
A la conversación continua con nosotros mismos la llamamos nuestro «diálogo interno». Necesitamos esta conversación para filtrar las experiencias de la vida diaria y formar con ellas una historia congruente. Este «diálogo interno» se nutre de varias voces — la del mundo, la carne y la voz del diablo— además de una voz que, cuando aprendes a escucharla, transforma todo.
La biblioteca que desafía el paso del tiempo
¿Qué libro ha sobrevivido más de 3.500 años, fue escrito en tres idiomas distintos, traducido a cientos de lenguas y sigue siendo el más leído del mundo? La respuesta te sorprenderá: la historia de la Biblia es un viaje de precisión técnica, descubrimientos arqueológicos asombrosos y una expansión lingüística sin precedentes que tenemos el privilegio de escudriñar y conocer.
