¿Por qué debería el creyente estudiar las Escrituras?

Por Harold Willmington

A primera vista parecería totalmente innecesario considerar las razones por las que hay que estudiar la Palabra de Dios. Podríamos suponer que, después de la conversión, lo más natural para un nuevo creyente sería empezar un estudio de por vida del libro que le llevó originalmente a Cristo. Pero tanto la observación personal como la historia de la Iglesia demuestran todo lo contrario. La verdad es que la mayoría de los cristianos conocen poco acerca de la Biblia. Se exponen a continuación algunas buenas razones para estudiar las Escrituras:

A causa de su autor.
Frecuentemente pensamos acerca de Dios como Creador, Redentor, Pastor, Juez, etc. Es una forma correcta de pensar porque él verdaderamente actúa en todas esas funciones. Pero hay un gran logro de Dios que generalmente queda fuera de la lista de atributos divinos. Este maravilloso pero olvidado papel es el de escritor. Dios ha escrito un libro, y ese profundo e inapreciable libro es la Biblia. Como lo atestiguan los escritores humanos, lo más agradable que le podemos decir a un autor es: «Oh, sí, he leído su libro». Es un hecho auténtico, aunque trágico, que muchos cristianos que un día comparecerán ante el tribunal de Cristo se verán tristemente forzados a admitir que, aunque fueron salvos escuchando el mensaje de la salvación por medio del Libro de Dios, no dedicaron tiempo para leerlo.
Por esto, la Biblia debiera ser cuidadosamente leída a fin de que el creyente pueda proclamar ante Cristo en aquel día: «Amado Señor, hubo muchas cosas que no hice en la tierra que debiera haber hecho, pero sí hice una cosa: leí tu libro».
«El respondió y dijo: Escrito está: No sólo de pan vivirá el hombre, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios». (Mateo 4:4).

Debido al mandamiento frecuentemente repetido de leerla.
«Nunca se apartará de tu boca este libro de la ley, sino que de día y de noche meditarás en él, para que guardes y hagas conforme a todo lo que en él está escrito; porque entonces harás prosperar tu camino, y todo te saldrá bien». (Jos. 1:8).
«Procura con diligencia presentarte a Dios aprobado, como obrero que no tiene de qué avergonzarse, que usa bien la palabra de verdad». (2 Ti. 2:15).
«El respondió y dijo: Escrito está: No sólo de pan vivirá el hombre, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios». (Mt. 4:4).
Debemos hacer notar especialmente este versículo. Jesús dijo toda palabra.

Debido a que la Biblia es el camino escogido de Dios a fin de llevar a cabo su divina voluntad:

-Los pecadores son salvados por medio del mensaje de la Biblia.
«Porque todo aquel que invocare el nombre del Señor, será salvo. ¿Cómo, pues, invocarán a aquel en el cual no han creído? ¿Y cómo creerán en aquel de quien no han oído? ¿Y cómo oirán sin haber quién les predique? ¿Y cómo predicarán si no fueren enviados? Como está escrito: ¡Cuán hermosos son los pies de los que anuncian la paz, de los que anuncian las buenas nuevas! Mas no todos obedecieron al evangelio; pues Isaías dice: Señor, ¿quién ha creído a nuestro anuncio? Así que la fe es por el oír, y el oír por la palabra de Dios». (Ro. 10:13-17).
«Siendo renacidos, no de simiente corruptible, sino de incorruptible, por la palabra de Dios que vive y permanece para siempre». (1 P. 1:23).
«Él, de su voluntad, nos hizo nacer por la palabra de verdad, para que seamos primicias de sus criaturas». (Stg. 1:18).

-Los santos son santificados por medio del mensaje de la Biblia.
«Santifícalos en tu verdad; tu palabra es verdad». (Jn. 17:17).
«Desead, como niños recién nacidos, la leche espiritual no adulterada, para que por ella crezcáis para salvación». (1 P. 2:2).
«¿Con qué limpiará el joven su camino? Con guardar tu palabra». (Sal. 119:9).

-Debido a que nuestro enemigo el diablo la ha leído.
En Mateo 4 tenemos el relato de cómo el diablo tentó a Cristo tres veces. En cada ocasión el Salvador respondió a Satanás con la expresión: «Escrito está», y prosiguió citando la Palabra de Dios. Pero lo que casi siempre se pasa por alto es el hecho de que la frase «escrito está» se repite cuatro veces en Mateo 4, y que la cuarta vez es el diablo quien la usa para citar la Escritura a Cristo.

«Entonces el diablo le llevó a la santa ciudad, y le puso sobre el pináculo del templo, y le dijo: Si eres Hijo de Dios, échate abajo; porque escrito está: A sus ángeles mandará acerca de ti, y, en sus manos te sostendrán, para que no tropieces con tu pie en piedra». (Mt. 4:5, 6).

Satanás cita aquí el Salmo 91:11-12. ¿Cómo supo Satanás acerca de esta palabra? Un día el diablo se puso a estudiar el Salmo 91. Muchos cristianos probablemente jamás han leído este salmo, ¡pero aparentemente el diablo lo había memorizado! En consecuencia, tenemos que leer la Palabra de Dios a fin de que el diablo no tome ventaja sobre nosotros.

-A causa del ejemplo de Pablo.
Pablo fue probablemente el cristiano más grande que jamás haya vivido. Escribió más de la mitad del Nuevo Testamento. Notemos cuidadosamente sus últimas palabras dirigidas a Timoteo poco antes de su ejecución:
«Trae, cuando vengas, el capote que dejé en Troas en casa de Carpo, y los libros, mayormente los pergaminos». (2 Ti. 4:13).
¿Qué pergaminos eran estos? Eran sus ejemplares personales de rollos del Antiguo Testamento. A pesar de todas sus extraordinarias proezas, el anciano apóstol todavía creía que podía sacar provecho del estudio de la Palabra en las vísperas de su muerte.

Porque solo la Biblia provee de respuestas para las preguntas más importantes del hombre.

¿De dónde vengo?
«Y creó Dios al hombre a su imagen, a imagen de Dios lo creó; varón y hembra los creó». (Gn. 1:27).

¿Por qué estoy aquí?
«El fin de todo el discurso oído es este: Teme a Dios, y guarda sus mandamientos; porque esto es el todo del hombre». (Ec. 12:13).

¿Adónde voy?
«Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna». (Jn. 3:16).

Porque nunca tendremos oportunidad de aplicar muchos de estos versículos después que hayamos dejado la tierra.
-No habrá oportunidad de usar 1 Corintios 10:13 cuando estemos en el cielo, porque en el cielo no habrá tentación.
-No tendremos ocasión en el cielo de aplicar 1 Juan 1:9, porque en el cielo no hay pecado.
-No dispondremos de la oportunidad de aplicar allá Filipenses 4:19, porque en el cielo no padeceremos necesidades.
-No habrá allá oportunidad de aplicar Juan 14:1-3, porque en el cielo no habrá tristeza.
-No tendremos ocasión ya de aplicar el Salmo 23:4, porque en el cielo no existe la muerte.

Porque en última instancia la prueba de nuestra fe es la Biblia.
¿Cómo sabe el hijo de Dios que su fe es la verdadera? Usted tendría a su disposición un solo argumento irrebatible: su ejemplar personal de la Biblia. Podría mostrar su Biblia y decir: «Miren esto. Yo sé que estoy en el camino correcto porque el Autor de mi fe me ha dado un libro que es absolutamente diferente de todos los libros de sus religiones».

El texto previo es un extracto y adaptación de la introducción del Auxiliar bíblico Portavoz de Harold Willmington. Esta obra literaria contiene en un solo volumen un comentario bíblico, un manual teológico, enciclopedias ilustradas, actualización arqueológica, guía de referencias cruzadas y la información bíblica que todo creyente anhela conocer.