¿El liderazgo bíblico original para la iglesia?

Por Alexander Strauch

En la actualidad, muchos nos vemos tentados a adoptar modelos de liderazgo que parecen más empresariales que bíblicos. Como líderes en una etapa de madurez ministerial, es vital detenernos y preguntarnos: ¿estamos construyendo pirámides de poder o comunidades de servicio?

Iglesias en todo el mundo cuentan con algún tipo de liderazgo de ancianos porque reconocen que es una doctrina bíblica. Sin embargo, muchas de estas iglesias tienen una perspectiva equivocada o inadecuada de la enseñanza bíblica sobre los ancianos. Cuentan con líderes que llaman ancianos, pero que no operan como ancianos bíblicos, conforme a los textos de las Escrituras.

Resulta esencial restaurar y articular de manera precisa la doctrina bíblica del liderazgo de ancianos en términos de un liderazgo pastoral compartido por un equipo de ancianos bíblicamente calificados y designados por el Espíritu Santo.

Muchos cristianos cuando escuchan el término «ancianos», piensan en una junta oficial de directores, en oficiales laicos o en personas de influencia dentro de la iglesia local. Consideran a los ancianos como los encargados de definir las políticas de la iglesia, los recaudadores de fondos, los que toman decisiones o los que aconsejan al pastor. Serían los denominados «ancianos de junta».

Pero, según el Nuevo Testamento, los ancianos pastorean de forma conjunta a la iglesia, enseñan la Palabra, protegen a la iglesia de los falsos maestros, exhortan y amonestan a los creyentes en la sana doctrina, oran con los enfermos y determinan asuntos doctrinales. Resumiendo: en términos bíblicos, los ancianos pastorean, supervisan, dirigen, administran y cuidan a la iglesia local. A esto se le puede llamar ancianos pastores o ancianos pastorales.

De hecho, el Nuevo Testamento ofrece más instrucción respecto a los ancianos que respecto a otros temas importantes en la iglesia como la Cena del Señor, el Día del Señor, el bautismo o los dones espirituales.

Un liderazgo pastoral, un liderazgo compartido (pluralidad) y un liderazgo calificado son las tres características distintivas del liderazgo bíblico de ancianos:

  • El liderazgo pastoral sigue el modelo de la vida del «buen pastor» que, voluntariamente, dio su vida por las ovejas (Jn. 10:11).

  • El liderazgo compartido, también llamado pluralidad de liderazgo, fue el modelo dado por Jesús. Podemos casi decir que nuestro Señor mismo designó el primer cuerpo de liderazgo de la iglesia. Nuestro Señor no entrenó ni nombró a un solo hombre como cabeza de su iglesia. Jesús nos dio el liderazgo plural de los doce apóstoles… no un apóstol de mayor rango acompañado por once asistentes, sino más bien doce apóstoles, que trabajan juntos en unidad para dirigir y enseñar a la primera comunidad cristiana.

  • En este equipo, existe tanto una igualdad de oficio (paridad) como una diversidad funcional de dones entre los ancianos, con un liderazgo bíblicamente calificado. Un error común que cometen las iglesias deseosas por implementar el liderazgo de ancianos y ante la necesidad de más líderes pastorales es nombrar varones que no cumplen los requisitos bíblicos. Esto ha demostrado ser una fórmula para el fracaso y los problemas a largo plazo.

Una de las nuevas enseñanzas más interesantes y revolucionarias de Cristo fue la forma en que invirtió la pirámide tradicional del liderazgo, en donde las personas en la base de la pirámide servían al líder que se encontraba en la cúspide. Jesús prohibió que sus seguidores se comportaran como los líderes de los gentiles, que abusaban de su autoridad y poder sobre la gente para satisfacer sus propios fines egoístas. A sus discípulos, les mandó: «No así vosotros» (Lc. 22:26). Jesús afirma que la verdadera grandeza no se alcanza al buscar prominencia sobre los demás ni al hacerse de poder, sino más bien al demostrar una actitud de servicio humilde y discreta hacia «todos», incluso la persona de menor condición, la que no tiene estatus ni poder.

Esta nueva doctrina contracultural establece los principios fundamentales para el liderazgo bíblico cristiano en general en el Nuevo Testamento. Jesús no negó la necesidad de posiciones de liderazgo, del ejercicio de la autoridad humana, de la búsqueda de grandeza ni de la excelencia en el liderazgo pastoral. Jesús mismo capacitó y entrenó a sus discípulos para ser líderes, maestros y evangelistas. Al preparar a sus discípulos para el liderazgo, Jesús les enseñó un nuevo conjunto de principios para evaluar tanto el liderazgo como las relaciones, la grandeza y la vida en comunidad entre los creyentes.

En conclusión, el liderazgo bíblico es un estilo orientado hacia los demás, donde quien lidera sirve con humildad a las personas, hasta a las más insignificantes, sin esperar nada a cambio. Está marcado por la disposición a sufrir por el bien de otros, incluso a morir por ellos. Es negar y sacrificar el yo por los demás; es dirigir con el ejemplo; es lavar los pies de los demás; es amar como Cristo amó. El liderazgo bíblico de ancianos se fundamenta en la roca firme de la enseñanza de Jesús sobre la humildad, el servicio, la igualdad fraternal y el amor cristiano. 

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El texto previo es un extracto y adaptación del contenido de Liderazgo bíblico de ancianos, escrito por Alexander Strauch. Para obtener más información y descargar páginas de muestra pulsa aquí.