¿El preámbulo de la derrota o del crecimiento? 

El sufrimento es inevitable. No distingue personas ni estratos sociales. El sufrimiento asalta por igual a todo creyente en cualquier momento y de forma inesperada Pero la actitud y la preparación espiritual del creyente son lo que determina si el sufrimiento será una experiencia de derrota o una de crecimiento y poder espiritual.  

Hay varias razones por las que es difícil aceptar el sufrimiento, pero la principal tiene que ver con no comprender ni aceptar la realidad de la soberanía divina. Decir que Dios es soberano es declarar que Dios es Dios. Afirmamos que su derecho es el derecho del alfarero sobre el barro: Él puede moldear ese barro en la forma que quiera, haciendo de la misma masa un vaso para honra y otro para vergüenza. 

Cuando no vemos la adversidad desde la perspectiva de Dios, pasamos por alto el efecto positivo, fortalecedor y perfeccionador de las pruebas.  

Los sufrimientos, las pruebas, las persecuciones y toda clase de adversidad a que se puedan enfrentar los creyentes están ciertamente bajo Su control soberano y se pueden originar como parte de Su plan soberano.  

La Biblia afirma: «Hermanos míos, tened por sumo gozo cuando os halléis en diversas pruebas, sabiendo que la prueba de vuestra fe produce paciencia. Mas tenga la paciencia su obra completa, para que seáis perfectos y cabales, sin que os falte cosa alguna» (Santiago 1:2-4).  

Ahora bien, solo saber que cualquier sufrimiento experimentado por los creyentes es parte del plan soberano y general de Dios proporciona su propio consuelo. Sin embargo, como con cualquier aspecto de la verdad en la vida cristiana, el conocimiento intelectual no constituye un paralelo exacto del conocimiento experimental. Poner a prueba la validez de lo que profesan los creyentes constituye una de las razones fundamentales por las que Dios permite el sufrimiento (Job 23:10). 

¿De qué manera Dios convierte  ese conocimiento intelectual en crecimiento espiritual genuino? ¿Cuáles son las lecciones de vida que Dios nos enseña a través del  sufrimiento?  

  • La lección de fe al probar la fuerza de nuestra fe
    Siempre que Dios nos haga atravesar una prueba severa, nos revelará la fortaleza o debilidad de nuestra fe, y la fidelidad de Dios. 
  • La lección de la humildad al recordarnos no confiar en nuestra fortaleza.
    Él usa el sufrimiento para recordarnos que no confiemos en nuestra fortaleza espiritual más de lo que debemos (Ro. 12:3).  
  • La lección del rechazo al materialismo para desligarnos de las cosas del mundo.
    El sufrimiento nos confirma la insuficiencia de las cosas materiales para suplir las necesidades más imperantes o para proveer cualquier clase de recursos verdaderos para nuestro período de estrés y dolor. 
  • La lección de la esperanza eterna, las pruebas nos hacen anhelar el cielo.
    Al enviar pruebas, el Señor quiere llamarnos a una mayor concienciación de nuestra esperanza eterna. Para expresarlo con mayor sencillez, las pruebas nos hacen anhelar el cielo. 
  • La lección del primer amor al mostrarnos lo que realmente amamos.
    Dios también usa las pruebas y los sufrimientos con el propósito muy importante de mostrarnos lo que realmente amamos.  
  • La lección de las bendiciones de Dios al valorar la obediencia sobre el placer.
    Las pruebas y el sufrimiento nos enseñan a valorar las bendiciones de Dios. El camino a la bendición se transita con frecuencia por medio del sufrimiento, pero siempre por medio de la obediencia. 
  • La lección de la empatía con otros. 
    Nos permite ayudar a otros en sus sufrimientos. 
  • La lección de la fortaleza imperecedera al desarrollar resistencia para mayor utilidad.
    Al movernos de una prueba a otra, nuestros músculos espirituales se ejercitan, se fortalecen, y se vuelven más útiles. Todo este proceso edifica nuestra resistencia espiritual. 


De ahora en adelante, a diferencia del no creyente, tenemos la posibilidad de ver el sufrimiento como la obra de Dios en nosotros
, todavía sin terminar. Es posible, y es realmente el deseo de
Dios, que no nos limitemos solamente a sobrevivir o apenas tolerar un período de prueba o sufrimiento. Lo que el Señor quiere es que la experiencia, aunque resulte difícil al atravesarla, sea finalmente positiva, una experiencia que fortalezca y purifique nuestra fe. El sufrimiento puede ser una forma de ver a Dios obrando en nuestras vidas.

____________________

El texto previo es un extracto y adaptación del contenido de El poder del sufrimiento, escrito por John MacArthur. Para obtener más información y descargar páginas de muestra, pulsa aquí.