«El amor es un sentimiento». «El amor es perdón». «El amor es rendición». «El amor es sacrificio». Todas las frases anteriores son algunas expresiones populares de lo que se entiende respecto al amor. Pero ninguna de ellas lo define de forma completa y final.

Hace muchos años se publicaba una serie de viñetas sobre dos personajes, un hombre y una mujer, representados en diferentes situaciones cotidianas. La viñeta iba acompañada de un encabezado: «Amor es…». Luego de los dibujos de la pareja podían leerse distintas descripciones, según el caso: «Lavar la ropa juntos» o «Reparar la casa juntos» o «Recoger lo que el otro tira», etc. Ciertamente eran ilustraciones tiernas, agradables y populares. Pero esa serie de viñetas tampoco podría considerarse una definición válida del amor. 

Incluso un famoso cantante mexicano hizo célebre una frase que pasó a ser parte del colectivo de la música romántica en español: «Amar y querer no es igual… amar es sufrir…». El cantante murió, su canción siguió escuchándose, y todavía en pleno siglo XXI sería difícil que alguien se atreviera a definir de forma similar qué es el amor. 

Sin embargo, las Escrituras lo definen con mucha claridad.

Lo que debe quedar claro a todos es que el amor es un lenguaje, «una manera primaria de expresar e interpretar el amor», como lo afirma Gary Chapman, y lo desarrolla en cinco categorías clave:

  • Palabras de afirmación. Las acciones no siempre hablan más fuerte que las palabras. Si este es tu lenguaje de amor, los cumplidos espontáneos significan mucho para ti. Escuchar que te digan «te amo», es importante; escuchar las razones que respaldan ese amor, puede levantarte el ánimo hasta las nubes. Los insultos pueden destrozarte, y no son fáciles de olvidar.
  • Tiempo de calidad. En el lenguaje del tiempo de calidad, la mejor manera de decir «te amo» es prestar atención especial y total a la otra persona. Para este tipo de personas, pasar tiempo juntos es crucial, y hace que se sienta realmente especial y amado. Las distracciones, la postergación de las citas o no escucharlos puede ser profundamente doloroso.
  • Regalos. No confundas este lenguaje de amor con materialismo; el que recibe el regalo se conmueve por el amor, la consideración y el esfuerzo de la persona que hace el regalo. Si tú hablas este lenguaje, el regalo o gesto perfecto muestra que la otra persona te conoce y se preocupa por ti. Un cumpleaños o aniversario olvidado, o un regalo apresurado y poco considerado, sería una calamidad; como también lo sería la ausencia de gestos diarios.
  • Actos de servicio. ¿Puede ser realmente una expresión de amor ayudar con los quehaceres domésticos? ¡Totalmente! Cualquier cosa que hagas para aliviar la carga de responsabilidades que recae sobre una persona que habla el lenguaje de los actos de servicio dirá mucho. Las palabras que él o ella más quieren escuchar son: «Déjame hacer eso por ti». La pereza, la falta de compromiso y crearles más trabajo les transmite que sus sentimientos no importan.
  • Toque físico. Una persona cuyo lenguaje primario es el toque físico, como es de esperar, es muy sensible. Los abrazos, las palmadas en la espalda, tomarla de la mano y una caricia en el brazo, los hombros o la cara; todas éstas pueden ser maneras de mostrar emoción, preocupación, cuidado y amor. La presencia física y la accesibilidad son muy importantes, mientras que el descuido o el abuso pueden ser imperdonables y destructivos.

El amor puede ser comunicado o demostrado de formas universales. Esta es la perspectiva que Dios dejó en las páginas de la Biblia respecto a amar. Dice Gary Chapman: «La sabiduría más profunda, que la humanidad haya conocido jamás, está contenida en las páginas de la Biblia. Las Escrituras contienen un tesoro de verdades sobre el designio divino para el amor del uno hacia el otro. Estoy convencido de una cosa: si los cónyuges se amaran y sirvieran el uno al otro, y siguieran el modelo de Jesucristo, podrían vivir en armonía, resolver sus conflictos y sacar lo mejor el uno del otro».

Efectivamente, como dice la Escritura: «En esto consiste el amor: no en que nosotros hayamos amado a Dios, sino en que él nos amó a nosotros, y envió a su Hijo en propiciación por nuestros pecados» (1 Juan 4:10); y «En esto hemos conocido el amor, en que él puso su vida por nosotros; también nosotros debemos poner nuestras vidas por los hermanos» (1 Juan 3:16).

¿Qué sucedería con nuestra forma de amar si semana a semana, día tras día, guiados por lecturas bíblicas selectas, con reflexiones diseñadas para entender mejor los pasajes, con preguntas sugerentes, guías de oración, y sumado a un plan de lectura de la Biblia en un año, pusiéramos en práctica el verbo amar con nuestro cónyuge?

¿Qué podrían abonar a nuestro lenguaje de amor 260 devocionales diarios, 52 estudios para los fines de semana, y 15 consejos de Gary Chapman para la pareja?

Eso solo se puede responder leyendo la Escritura y los comentarios y consejos de Gary Chapman en la Biblia Devocional – Los lenguajes del amor. Se trata de la enseñanza bíblica del amor llevada a la práctica por una serie de ayudas para la vida diaria, que buscan llevar el amor matrimonial a una plataforma o nivel superior.

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Aprender a amar y comunicar el amor, comienza con una buena actitud y la intención de amar. La Biblia Devocional – Los lenguajes del amor, es una excelente herramienta devocional tanto para la pareja como de uso personal, enriquecida con los consejos y devocionales del doctor Gary Chapman, autor del libro y de la serie Los cinco lenguajes del amor, número uno en ventas en inglés según el New York Times, con más de 35 años de experiencia como pastor y consejero matrimonial. Para obtener más información, pulsa aquí.