La plenitud que el mundo no puede ofrecer

Por John MacArthur

En un mundo saturado de promesas de autosuperación, nos bombardean con la idea de que siempre nos falta algo: una nueva experiencia espiritual, un nivel más alto de consciencia o una disciplina más rigurosa. Sin embargo, la verdad que transforma el corazón no se encuentra en lo que podemos añadir a nuestra vida, sino en Aquel que ya lo ha llenado todo. La suficiencia de Jesucristo no es solo un concepto teológico: es la respuesta definitiva a la insuficiencia humana.

Colosenses 2:10 dice: «Y vosotros estáis completos en él, que es la cabeza de todo principado y potestad». Usted ha sido hecho completo en Él. No le falta nada. Cristo le completa. No hay otras cosas que añadir a eso. Usted ha sido lleno de «la plenitud de Aquel que todo lo llena en todo» (Ef. 1:23).

La filosofía humana basada en las tradiciones de los hombres y las marcas elementales de la religión humana infantil, no tiene nada que añadir a lo que ya está completo (cf. Col. 2:8). Al confrontar los sistemas falsos, Pablo siempre los abordó de manera positiva —el método más eficaz para argumentar contra la falsedad de un sistema es presentar la verdad de Jesucristo. Y así es precisamente como Pablo refutó la filosofía humana. En Colosenses 2: 8 al 10 Pablo dice: «Mirad que nadie os engañe por medio de filosofías y huecas sutilezas, según las tradiciones de los hombres, conforme a los rudimentos del mundo, y no según Cristo» (v. 8) Pablo quiere dejar claro que usted no necesita ninguna filosofía o sabiduría humana; usted está completo en Él. No necesita legalismo judío; no necesita misticismo pagano; no necesita ascetismo abstinente. Usted no necesita nada más una vez que recibe a Cristo y Su salvación —usted ha sido hecho completo. Por eso, Juan el Bautista dice de Cristo: «De su plenitud tomamos todos, y gracia sobre gracia».

En la cruz, las últimas palabras de Jesús fueron: «Consumado es» (Jn.19:30) —no solo en términos de Su propia obra sacrificial, sino en asegurar la plenitud de la salvación mediante ese sacrificio. Él domina «todo principado y potestad» (es decir, todos los otros seres —autoridades y gobernantes creados, particularmente los angelicales). Él los gobierna a todos. Ellos no pueden añadir nada a Su obra.

Pablo le da un golpe a la herejía de la filosofía y las religiones humanas que tratan de negar que Cristo tiene el poder de dar salvación completa. La gente que estaba tratando de influenciar a los colosenses estaba equivocada; usted no necesita llegar a Dios mediante una serie de eones o ángeles intermediarios. Los ángeles buenos no pueden ayudar a que usted esté completo, y los ángeles malos no pueden dañarlo una vez que usted está completo.

El hombre teme ser aplastado, tarde o temprano, por un universo y cosmos intimidantes que él no puede explicar. Solo hay un mensaje de esperanza que se proclama: Jesucristo, el Salvador crucificado, ha resucitado y es Señor de todos. Las fuerzas del universo están sujetas a Él como su Creador y su conquistador.

Los falsos maestros quieren que las personas teman a los demonios, a los ángeles y a las estrellas, pero debido a Jesucristo, los creyentes no temen nada. La muerte de Cristo fue un sacrificio sustitutivo concediéndonos el perdón y el triunfo que contribuyen a una salvación completa. 

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El texto previo es un extracto y adaptación del contenido de Completo en Cristo, escrito por John MacArthur. Para obtener más información y descargar páginas de muestra pulsa aquí.