Avivar el corazón trae a la mente el fuego de una fogata a medio consumir, donde resulta necesario avivar el fuego para que vuelva a calentar. Decir a Dios «aviva mi corazón» mientras enfrentamos las vicisitudes de la vida es como permitirle al fuego que tenga más oxígeno y remover el material para eficientar el calor de la llama, de nuestra llama espiritual. Eso es lo que hace Dios y Su Palabra: «Porque la palabra de Dios es viva y eficaz, y más cortante que toda espada de dos filos; y penetra hasta partir el alma y el espíritu, las coyunturas y los tuétanos, y discierne los pensamientos y las intenciones del corazón» (Hebreos 4:12, RVR60). Debemos clamar a Dios que avive nuestros corazones especialmente en los tiempos de angustia; y, en esos momentos, solo Él sabe cómo hacerlo.  

 

Muchos esperan alguna experiencia trascendental o muy especial para clamar al Señor, cuando muchas veces el fuego espiritual se ha casi consumido. Pero no se necesita experimentar algo extraordinario para clamar al Señor «¡aviva mi corazón!»; basta desearlo en todo momento. Como leemos en Mateo 6:34 (RVR60): «Así que, no os afanéis por el día de mañana, porque el día de mañana traerá su afán. Basta a cada día su propio mal». Por tanto, buscar al Señor en comunión, lectura y oración personal cada día da la fuerza vital que se necesita para vivir.

 

Nancy DeMoss Wolgemuth, reflexiona al respecto: «Cuando te encuentres con Dios en tu tiempo devocional diario, no olvides que el principal propósito no es simplemente adquirir más conocimiento acerca de Dios o de Su Palabra, sino conocerlo a Él y disfrutar de íntima comunión con Él». Una lectura devocional diaria de la Palabra de Dios, acompañada de reflexiones, y con la oportunidad de expresar nuestras propias reflexiones, anhelos, oraciones y necesidades, es parte del proceso de «atizar el fuego» de nuestro corazón hacia el Señor. 

 

Busquemos al Señor cada día, para que en el día de la prueba podamos estar fortalecidos. «¿Sabes también lo que es perder esa intimidad [con Dios]? ¿Tomar una decisión que crea distancia donde antes había cercanía, temor donde antes había confianza, y vergüenza donde antes había libertad?». 

 

Aviva mi corazón, con reflexiones escritas por Nancy DeMoss Wolgemuth, puede convertirse en una oportunidad para regresar a experimentar la necesaria comunión con Dios para la cual hemos sido creados. Parte del contenido previo fue adaptado de este especial volumen que combina la lectura bíblica, reflexiones de la autora, y espacios para registrar nuestra reacción a la lectura, nuestras oraciones y agradecimientos, conforme caminamos y buscamos que el fuego de nuestro corazón crezca y permanezca. Cada lectora puede personalizar su pensamiento bíblico, desarrollar un corazón de agradecimiento y registrar su intercesión por otros. La suma de estas tres cosas, conforme a la Palabra de Dios, seguro que avivará su corazón. 

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Nancy DeMoss Wolgemuth, por medio de sus enseñanzas y obras escritas, ha tocado la vida de millones de mujeres a través de los ministerios Aviva Nuestros Corazones y el Movimiento Mujer Verdadera. Da click aquí.