Por: Jim George

La vida de David es un fascinante estudio de carácter. David vivió una vida de aventura extrema. Siendo un joven, probablemente de tu edad, mató al gigante Goliat. Una vez cuidó las ovejas de su padre al matar a un león, o en otra ocasión al matar a un oso. Su historia es una de las versiones de “harapos a riquezas”. David comenzó como un pastor joven de ovejas y terminó como un rey. Se convirtió en un gran guerrero y convirtió a la pequeña nación de Israel en un poderoso reino que gobernó a la mayoría del Oriente Medio en el siglo X a.C.

Pero la mayor afirmación a la gloria es el epitafio de Dios: “He encontrado a David… un hombre conforme a mi corazón”.

No sé tú pero encuentro este tributo curioso. En él Dios está declarando su aprobación del corazón y de la vida de David. Eso es interesante ¡porque las acciones de David no fueron siempre piadosas! Por ejemplo…

• David fue un guerrero que derramó mucha sangre (1 Cr. 22:8).

• David pecó con una mujer llamada Betsabé (2 S. 11:4) y entonces ordenó que su esposo fuera puesto en la posición de batalla para que lo mataran (2 S. 11:5-17).

• David tuvo muchas esposas (2 S. l3:1-5).

• David fue un padre negligente y su familia sufrió conflictos y tragedias como resultado (2 S. 13:15-18; 28-29; 18:33).

• David estuvo en contra de los mandamientos de Dios y orgullosamente contó el número de su tropa.

¿Resultado? Setenta mil de su pueblo murieron en una plaga (2 S. 24:10, 15). Y sin embargo, Dios afirma: “He encontrado en David… un hombre conforme a mi corazón”. ¿Cómo puede ser eso? ¿Cómo puede Dios alabar a un hombre con este tipo de trasfondo?

Sí, David cometió algunos pecados que la mayoría de nosotros no nos podemos ni imaginar o concebir. Pero durante el largo camino David quería ser justo. Amaba a Dios y su deseo del corazón era hacer la voluntad de Dios.

¿Y sabes qué? ¡Ese es el tipo de hombre que Dios busca hoy también! Dios no espera perfección. (¡Con certeza podemos ver eso en la vida de David!) Sin embargo, a pesar de todo lo que David hizo de malo en su vida, Dios pudo aún mirar en el corazón de David y decir que era un hombre conforme a su corazón, un hombre que deseó hacer la voluntad de Dios.

Esto, mi amigo, es la gracia de Dios. ¡No puede haber otra explicación! Por estas acciones David no se merecía las bendiciones de Dios. Pero en su corazón, David tenía el deseo correcto. Él deseaba seguir y complacer a Dios, aunque a veces tropezaba y caía.

 

Esto me trae a una pregunta importante: ¿Deseas tú ser un hombre conforme al corazón de Dios? O, dicho de otra manera, ¿es el deseo de tu corazón seguir a Dios?

 

Puedes pensar que eso es imposible. Y si es así, no estás solo. Eres como yo, tienes la tendencia de dar tres pasos adelante, después dos atrás, en tu caminar espiritual con Dios. Puedes pensar que ser un hombre conforme al corazón de Dios es una meta demasiado alta. Puedes asumir que no es posible debido a tus acciones pasadas.

 

Pero no debes olvidar esto: ¿Dónde miró Dios? Miró al corazón de David. ¡Y ahí es donde Dios va mirar en tu vida también! Ahí es donde comienza la aventura de convertirse en un hombre conforme al corazón de Dios.

 

Extraído del libro Un joven conforme al corazón de Dios.